01 agosto, 2005

La Leyenda

Mientras Don Rodrigo era aprehendido por la Guardia, en el interior de la casa Doña Jimena, le comunicaba a sua padres la noticia del momento, el amor de su vida Don Rodrigo, le acababa de pedir su mano, con la firme intención de unir sus vidas para siempre.
Los padres de la joven estaban muy contentos por dicha situación, ya que además de que la fortuna de Don Rodrigo le aseguraría un buen futuro a su hija, los negocios de ambas familias quedarían en buenas manos, ya que la reputación del futuro marido, era cosa conocida en todos los puertos, ya que no debemos olvidar su tierna juventud como contrabandista era cosa que estaba por demás oculta y de la cual se valia Don Martín para extorsionarlo y justo en ese momento para ponerlo ante las manos de la justicia, pero peor aún de la misma Inquisición.
En medio de la celebración, comenzaron a oirse gritos, pero mas preocupante aún el choque de los aceros.
En la sala donde Don Rodrigo habia recibido la visita de su "amigo" y ahora acusador, el primero se estaba batiendo con su espada, en contra de Don Martín, pero en el suelo yacian sin vida los cuerpos de los tres integrantes de la guardia, mientras el noble capitan sufría de una estocada en uno de los costados, la cual había atravesado uno de sus pulmones, por lo que con cada respiración el hombre hechaba por la boca, sangre y se encontraba a punto de ahogarse.
-Haz matado a estos pobres hombres que venían por ti, pero haz de saber, que nunca saldras libre y pagaras por cada uno de tus crimenes, o en su caso yo mismo te matare, por haber difamado mi honor y la casa donde ahora te encuentras y donde m uchas veces cobardemente has tenido el descarado de comer. decia don Rodrigo mientras de forma por demás diestra se defencia del asesino y traficante.

1 Comments:

At 7:21 a. m., Blogger Prada said...

Esto se pone interesante, ahora nos resulto mas cabron que nunca... me gusta me gusta!

 

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